28 de diciembre de 2008

SEM LEI, CARALHO

Nadie lo esperaba, creo que ni siquiera los más testarudos fans de Sepultura que aún persisten en alentar a esta banda nacida en Belo Horizonte... es que cuando parecía que la salida de Igor Cavalera era la lápida para esta agrupación, ¡PAM! una nueva placa nos dice que Sepultura se niega a morir, que persiste pese a las duras críticas que puedan salir: que la banda jamás será lo mismo sin Max, que los últimos discos son más o menos, que Derrick Green no se la puede en el escenario, que están muy aggro, etc, etc.

Puedo efectivamente estar de acuerdo con muchas de esas opiniones, pero eso importa un pimiento cuando uno se haya enfrente a un disco que te remece los sentidos. De entre las cenizas no surge el Ave Fénix, sino la figura de Andreas Kisser que parece que decidió jugar el papel de amo de marionetas y tirar de cada uno de los hilos para realizar un disco que gratamente me sorprendió, de principio a fin. No es que hayan cambiado rotundmanete de género o hayan añadido influencias distiantas a las que caracterizaban al grupo, pero definitvamente este cuarteto se la jugó por explotar su faceta más hardcore/thrash y en vez de salir perjudicado con temas más largos que pueden caer en la monotonía, las canciones en este caso llegan a los 3:30 minutos promedio, una gran idea: arremeter rápido y sin dar respiro.


En vez de darme la paja con hablarles tema por tema, sólo les diré que es un disco basado en la novela de Anthony Burgess, y llevada al cine por Stanley Kubrick, "A Clockwork's Orange" (osea, un proyecto bastante ambicioso) y que es un disco que tiene todos los condimentos que han caracterizado a Sepultura: Thrash vieja escuela, Hardcore Punk del duro y algunos elementos del llamado Aggro/Nu Metal como afinaciones bajas en las guitarras, pero todo muy bien estructurado y trabajado de forma inteligente, a diferencia de otras placas que llegaron a calificarse como 'más de lo mismo'. Quizás lo único curioso en esta placa es "Ludwig Van", la cual está al final de esta entrada. Pero, a riesgo de ser demasiado majadero, quien se lleva todas las palmas en este LP es Andreas Kisser, el cual es ahora el hombre que debe cargar con toda la responsabilidad de ser el líder de la más grande banda de Metal Sudamericana y lidiar con críticas o las interminables preguntas acerca de una reunión con los Hermanos Cavalera. Aún así Derrick Green, Paulo Pinto Jr. y, sobretodo, Jean Dolabella merecen créditos por gestar un tremendo trabajo de estudio.

En fin, se lo recomiendo a todo el mundo, seguidores y no-seguidores del metal.
See you, droogies.






1 comentario:

pez dijo...

¡No te creo!
Voy a escucharlo.
Saludos