17 de mayo de 2010

EL PEQUEÑO COLOSO

Vuelvo a los blogs luego de meses y lo hago para hablar de lo que siento tras la partida del gran Ronnie James Dio. Recuerdo que luego de que él mismo anunciara que se le había diagnosticado un cáncer al estómago, pensé que él podría superar esta adversidad y acabar con este dragón. Fue una tremenda tristeza enterarme ayer (luego de pasar el día con mi polola y ver harto fútbol) que la más grandiosa voz del Metal nos ha dejado, pero me gustaría celebrar la vida de Ronnie James Dio en vez de llorar su muerte.

Las primeras aproximaciones que tuve a la música de Dio fue cuando escuchaba y escuchaba la música de Black Sabbath, o buscaba algún equipo donde reproducir mis cassettes o sencillamente recordaba sus canciones. Sabiendo que a final de los '70, Ozzy fue despedido de Sabbath, un amigo me prestó el primer disco de la banda en vivo con Dio de vocalista y fue realmente impresionante escuchar el poder en aquella voz, los clásicos de la era Ozzy y los tremendos temas de los discos "Heaven and Hell" y "The Mob Rules" que eran absolutamente nuevos para mi y lo más impresionante del disco. Es decir, esos temas son de puta madre, increíbles, cautivadores y a Dio no lo quedaba grande el traje de frontman de Black Sabbath, al contrario, Ronnie James parecía mucho más grande que el propio Ozzy con tamaña performance demoledora.

Obviamente tuve que escuchar su material solista y de su carrera con Rainbow. Si bien sus discos de estudio son realmente formidable, el verdadero poder de Dio siempre estuvo presente en el escenario, donde ponía sus caras malulonas, hacía los cuernos con sus manos (que él explicaría en el documental "Metal, a Headbanger's Journey", viene de ver a su abuela haciendo el Malocchio, protegerse del mal de ojo o echárselo a alguien) o el corear los riffs pegajosos de algunas canciones. Diría que Dio tenía esa capacidad de hacerte sentir que estabas poco menos que en el armagedón, pero al mismo tiempo en el mejor carrete de tu vida con tus amigos por la sensación de cercanía y compromiso que tenía con todo el mundo del metal, podía ser bien el mismísimo mandinga en persona, o tu abuelo que te hablaba de la vida o tu mejor amigo con el que podías reír y dar jugo sin parar.

Pero no me daría cuente de lo último mencionado de no ser porque tuve la oportunidad de verlo en vivo 2 veces, el 18 de Julio del 2006 en el Víctor Jara (creanlo o no, con un sonido perfecto) y el 8 de Mayo del año pasado junto a mi ídolo Tony Iommi con Heaven & Hell (debieron ser Black Sabbath, pero ya saben de los problemas que tiran Ozzy y Sharon) en la Arena Santiago. Si todavía existen muchos que duden de la calidad de Dio como músico, lo único que cabría decirles es "es que no viste nunca a Dio en vivo", él se robaba la película y se unía con la banda al mismo tiempo.

Lo que sí me entristece y mucho es que no tendremos más oportunidades de verlo en vivo y en directo, ni de escuchar nuevas composiciones suyas, ni de escuchar sus palabras acerca de la escena musical. Esta fue la batalla que el Pequeño Coloso no pudo ganar, pero él jamás perdió la guerra porque sin importar la música basura que esté de moda, ni las persecusiones de grupos conservadores, ni todas esas bandas de falso Rock, ni nada que intente matar al Rock N Roll, Dio y su música seguirán vivos en tanto nos pongamos a escuchar un tema suyo o lo tengamos presente en nuestra mente y corazones.

Rock In Peace, Ronnie James Dio.

2 comentarios:

Marquiwis dijo...

Hermosas palabras, Bro. Como te decía, en la primera persona que pensé al enterarme de la noticia fuiste tú.

Nos queda su legado, gracias a Dios que eso no nos dejará para siempre.

Por más que tristeza da, al menos ya no está sufriendo y al fin descansando en paz.

Gracias, Dio! Descansa en paz!

Ñoña memoriona dijo...

Era un grande