17 de noviembre de 2008

LO PÚBLICO (apropósito de los casos de SIDA)

Se instaló ya en la opinión pública el caso de los casos no-notificados de SIDA por parte de Hospitales Públicos, todo comenzó en Iquique y el efecto dominó incluyó la salida de la Ministra de Salud, Soledad Barría, quien en un principio trató de minimizar el impacto que produjo este descubrimiento, la bola de nieve ya estaba muy enorme para poder tratar siquiera aguantarla, algunos dicen que su renuncia fue asumir una responsabilidad política, otros un cobardía, considerando que ahora quien baila con esta fea es Álvaro Erazo, quien ya se había hecho cargo del Servicio Médico Legal cuando estalló una bomba que desnudaba las falencias y carencias de uno de los principales medios que posee la justicia chilena para la resolución de casos de asesinato, violación y otra clase de delitos que demandan pruebas de ADN (por lo menos).

Ya pasará el tiempo y la gente olvidará que la enfermedad del SIDA es un caso real en Chile y que es poco lo que se hace, con respecto a otros países en aspecto de políticas y cobertura. Lo que realmente me interesa compartir con ustedes, es el hecho de que todo lo que el estado entrega para un supuesto beneficio de las clases socio-económicas es lo que asimilamos, de forma inmediata, con "lo público", como aquello que está al alcance de todos (aunque esto lo interpretemos como aquello que se nos da a bajo precio o gratis). Este tema ha dado vueltas en mi cabeza desde hace tiempo, generalmente nos remitimos a conformarnos con que los servicios entregados por el Estado no nos dejen del todo conformes, así fue como la Presidenta Bachelet debió enfrentar la llamada "Revolución Pingüína" que dejó en evidencias los problemas que la Educación municipal debe enfrentar y cómo Chile pasó a tener una de las mejores educaciones de latinoamérica a ser una de las peor evaluadas internacionalmente, siendo que la educación aquí es la segunda más cara en el mundo después de EE. UU.

El punto al que quiero llegar, es que mi conclusion personal es que la forma es lograr un real cambio acerca del concepto de lo público, no como aquello que sólo deba ser ofrecido por el estado, sino por algo que sea construído por todos, ciudadanos, agentes privados, gobierno, senado, trabajadores, empleadores, etc, etc. Dejemos de conformarnos con soluciones parches y dejemos de esperar a que se rompa una presa mal construída (hablo en sentido figurativo) para darnos cuenta que las bases estaban malas desde el principio. Sin ponerme bajo el alero de ninguna tendencia política (me declaro izquierdista), creo que hay seguir el ideal de la Ilustración de siempre pensar en que la sociedad se puede mejorar y siempre poner incluso las ideas que creemos bajo la crítica para que vayan mejorando con el tiempo.

Bueno... eso po.

PD: A propósito de las autoridades que velan por los servicios públicos, esto pasó bastante tiempo atrás del escándalo de el Hospital de Iquique.

1 comentario:

Ñoña memoriona dijo...

Tienes razón.
Además hay muchos funcionarios en diferentes niveles que no trabajan nada, entonces los planes se quedan en pura teoría que nunca pasa a la práctica. A veces la planificación es la charcha.

Mala cosa es poner a funcionarios por pitutos políticos que no tienen idea de cómo funciona un Servicio, metiendo las patas a cada rato, inventando "soluciones" que no se ajustan a la realidad. Y aunque pongan a un jefe competente, si los demás no saben hacer la pega no pasa nada, o si los empleados cachan el mote pero el jefe no, tampoco pasa mucho.

¿Qué hacemos para arreglarlo? (como país) es una duda que me da vueltas hace tiempo