24 de noviembre de 2008

OTROS CAMINOS

Preferiría escuchar de tí
las peores puteadas y maldiciones
que tu sepulcral silencio.

Desaría que me asotaras
con una ira salvaje
antes de enfrentar tu indiferencia.

Hay una gran y poderosa barrera
que no puedo ver ni agrietar.
No puedo avanzar,
si me acerco, me pincho.

Veo el camino a través de este muro,
pero ya sabes que no puedo pasar,
porque he perdido algo valioso.

Deberé buscarlo lejos,
lejos de la barrera que tu impones.
Buscarlo debo, muy lejos de tí.

2 comentarios:

Ñoña memoriona dijo...

El "látigo de la indiferencia" (el que inventó la frase le achuntó medio a medio) duele mucho, parece que tiene puntas con vidrio.

Maximo Valencia dijo...

Un estado super desesperante y angustioso. coincido con ñoña, duele la indiferencia. Aunque nunca me me han pegado un latigazo, creo que la indiferencia es peor castigo.

saludos!!