29 de julio de 2009

LA MALDICIÓN DE LAS COLAS

Este va a parecer el ejercicio de Comedia Observacional que se puede ver en "El Club de la Comedia" (ex "S.C.A.") y por parte de Jerry Seinfield (bien conocido como "¿se han fijado qué...?" o "no se si a ustedes les ha pasado..."), pero dudo que exista alguien que disfrute tener que ponerse en una cola y esperar a hacer un trámite.

Tal vez no sea el primero en tener esta sensación, pero cada vez que debo ir un Servipag, al Banco, al Supermercado o a un local a comprar una entrada siempre me da la impresión que toda la gente que hace un trámite antes que yo viene a realizar operaciones muchas mas complejas de las que voy a realizar.

Ejemplo, antes me pasaba que en el Supermercado generalmente no compraba no más de 3 o 4 productos, pero siempre pasaba que la persona que está antes que yo trae una cantidad mayor de productos y más encima decide pagar con un cheque o con tarjeta, con lo largo que salía ese trámite en el pasado. También me ha pasado lo mismo cuando quiero comprar una entrada para un recital, aunque no son muchas las veces a las que voy a conciertos, aunque para qué les voy a contar la desazón que tuve para la venida de Ennio Morricone a Chile, al creer ilusa y ingenuamente que podría conseguir alguna entrada.

Aunque eso no es nada comparado con lo que debe uno sufrir en lugares como los Bancos, por lo general voy a esos lugares para ir a cobrar algún cheque o hacer algún depósito de dinero. Sin embargo, durante la espera siempre pasa que los cajeros al ver los papeles o las solicitudes de los otros clientes, ellos ponen una cara de extrañeza, hablan con la persona que tienen frente a él o ella y pasan a salir de su puesto para hacer quién sabe qué cosa. Lo mismo me ha pasado en lugares como Servipag, y siempre me pregunto qué carajos fueron hacer esas personas al Banco que les salio el trámite tan largo.

En fin, creo que este drama tan cotidiano lo deben haber sufrido ustedes también. Cuídense.

4 comentarios:

Ñoña memoriona dijo...

Media hora con el numerito arrugándose en el bolsillo da para imaginar hartas cosas. Yo a veces invento "guiones" con la gente que pasa, para que la espera no sea una lata.
Lo peor es cuando hay que ir a fin de mes.
Saludos

waripolo dijo...

en el supermercado por ejemplo, lo peor es estar despues que un viejo ex milico que insiste en que le den el peso de vuelto que generalmente se le da al hogar de cristo porque es un cagon de mierda como todo milico

y estar antes que la tipica vieja alegadora que te huevea para que avances y que para colmo te pela con el resto de la gente en voz alta para que escuches y cuando la encaras nunca te habla directamente y se mezcla con los dmas.

en fin, cosas de la vida.

ALe dijo...

Primero: waripolo, no es necesario ser milico para no querer dar el vuelto. Yo tampoco lo hago y tampoco me gustan los milicos.

Respecto a las filas (si digo "colas" puedo herir susceptibilidades...) creo que como sociedad estamos acostumbrados a hacer fila para todo: banco, colectivo, supermercado, estadio, conciertos, etc. Por eso me pareció tan extraño cuando la gente reclamó por las filas en el Transantiago. Y por lo mismo, creo que cuando uno tiene que hacer un trámite, tiene asumido "por defecto" que tendrá que hacer fila, así que yo al menos voy preparada y llevo un libro o el diario, mi mp3 o lo que sea para que la espera no sea tan incómoda.

Rulos dijo...

Me pasa eso en baños publicos cuando necesito ir al baño...es lo peor